Anécdotas de viaje. ¡Chicas en mi hotel de Kuala Lumpur!

Esta semana toca una entrada ligera en la que narraré una anécdota, más o menos divertida, que viví en uno de mis primeros viajes al sudeste asiático.  Experiencia, que no sería la última, con chicas en algún hotel de Kuala Lumpur.

Hotel-chicas-kuala-lumpur

Si viajas hasta el otro extremo del mundo con la idea de vivir la noche al máximo, disfrutando de las horas que suceden al ocaso hasta bien entrada la madrugada, seguro que te verás o habrás visto en situaciones similares. La experiencia es un grado, y de importancia superlativa, cuando vas a tener que tratar con toda la fauna que vive del turista al caer la tarde.


Chicas de toda condición: «freelancers», gogós, ladyboys, camareras o muchachas regulares. Todas ellas con un solo propósito en mente, sacarte hasta el último céntimo de la cartera, de la tarjeta de crédito o de ambas.

Kuala Lumpur en la noche. Malasia.
Kuala Lumpur en la noche. Malasia.

Hay dos cosas que mueven el negocio de la noche en el sudeste asiático, al menos dos que parecen obvias y sobresalen por encima del resto: el dinero y el sexo.  Y en este mundo de sexo de pago regado con alcohol y endulzado con  la  cálida noche tropical, la picaresca es una forma de vida.

Pero, aunque no debemos abandonarnos al hedonismo sin precauciones, tampoco tenemos que pecar de un exceso de temor o timidez. Finalmente, todo es más fácil de lo que parece y las experiencias positivas serán la mayoría que acumulemos en nuestra memoria.

Beach Club. Hotel Chicas Kuala Lumpur
Beach Club

Dobles parejas en Kuala Lumpur

Ha pasado ya una década de aquel viaje que me llevaría una vez más, aunque por poco tiempo, hasta Kuala Lumpur y Bangkok. Aunque me gusta viajar solo, en aquella ocasión, el destino quiso que un buen amigo me acompañara. 

Félix era (y es) un tipo de carácter apacible y bonachón.  Amante del buen comer y gran bebedor. También un consumado navegante de la noche y conocedor de los excesos que en ella se cometen. Un buen compañero de viaje, sin duda alguna, si te diriges al sudeste asiático a celebrar tu soltería.  

KLIA-Kuala Lumpur International Airport
KLIA-Kuala Lumpur International Airport

Tomamos un vuelo desde Madrid hasta la capital de Tailandia. El avión era un vetusto, aunque entrañable, Boeing 747 de Thai Airways (creo recordar). No ofrecía al pasajero los actuales reproductores de películas y videojuegos, pero a cambio, el «entertainment on board» consistía en barra libre de bebidas alcohólicas durante todo el trayecto. Llegamos a Bangkok en unas condiciones deplorables, gracias a la generosidad de la aerolínea.

Una vez en Bangkok, cogimos un vuelo hasta Kuala Lumpur, capital de Malasia. Ciudad que yo ya conocía bien.

Hotel Kuala Lumpur

Nos hospedamos en un conocido hotel de cuatro estrellas, no lejos de la zona de ocio de Bukit Bintang y justo frente a la parada del monorail que conecta todo el centro de la ciudad. Ya me había alojado allí, con anterioridad, en viajes con propósitos laborales.

Este hotel permitía la entrada de las chicas «freelancers» de Kuala Lumpur. No sé si actualmente ha cambiado de política al respecto.

Íbamos a pasar cuatro o cinco día dedicados al buen comer y beber. También, si se daba la oportunidad, intentaríamos congeniar con alguna dama de una u otra alcurnia.

Fiesta en Beach Club. Hotel-chicas-kuala-lumpur

El personal que trabaja en hostelería en KL es predominantemente de Bangladesh (ellos) y de Myanmar (ellas). En nuestro hotel, mozos, conserjes y botones eran de piel cobriza y claramente mano de obra inmigrante. Gente muy amable y servicial, mucho más que los propios malasios. 

El caso es que las noches iban pasando, las comilonas y borracheras cayendo, y no nos decidíamos a poner la guinda al pastel. Cada día, tras la cena, nos acercábamos al «Beach Club», del cual ya he hablado en anteriores entradas. Por no repetirme, sólo apuntaré que es un club (bar o pequeña discoteca) en la que se puede escuchar música en directo y en el que se reúnen meretrices de todas las nacionalidades del sudeste asiático. También las hay africanas y eslavas.

Beach Club Kuala Lumpur
Beach Club Kuala Lumpur

Mi amigo Félix quería que rondáramos a las chicas negras, creo que eran de Ghana la mayoría. Yo insistía en que las mujeres de color las dejáramos para cuando viajáramos a África. Y entre la disparidad de gustos y la timidez propia del novato, las noches pasaban sin dar uso a los profilácticos que habíamos comprado en el aeropuerto.

A la llegada al hotel, comencé a observar ciertas miradas de incredulidad o quizás fueran de condescendencia, por parte del personal. Algunos murmullos indescifrables en lengua hindi, al aproximarnos al ascensor, me daban que pensar.

Chicas en KL. Hookers y putas en Kuala Lumpur
«Freelancers» en club de KL

Y por fín… Dos orejas y vuelta al ruedo

Quizás fue la última noche, no lo recuerdo bien. Acuciados por las prisas decidimos entrar a matar. Tras una copiosa cena en un asador argentino (actualmente ya cerrado) regada con un buen vino chileno, nos dirigimos al «Beach Club». No quería perder más tiempo y me aproximé sin vacilar  a una delgada y no muy alta muchacha. Lucía un bonito vestido rojo y tacones con plataforma de color negro. Pronto entablamos una amena conversación en inglés. Era de Saigón (no recuerdo su nombre) y llevaba quince días en KL. 

Tras un rato de charla y habiendo acabado la copa, le pedí precio por toda la noche (si sólo quieres «one shot» te sale más barato). Me dice que 500MYR, pero logro rebajarlo a 350. Mi amigo seguía emperrado con las negras. Finalmente lo convenzo y le pregunto a mi chica que si tiene una amiga. Claro que la tenía. Pronto vuelve con otra muchacha, si cabe más bonita, y natural de Hanoi. Así que teníamos una pareja singular, una del norte y otra del sur de Vietnam. Contentos y ufanos pillamos un taxi y fuimos de vuelta al hotel.

Thai Club. Kuala Lumpur.
Thai Club. Kuala Lumpur.

Nada más cruzar el umbral del hall, conserje, mozos, botones y demás personal que por allí se hallaba rompieron el silencio de la noche con un monumental aplauso. Gritos y vítores de aprobación, felicitaciones por nuestro buen gusto  y algún hurra también se dejó oír. 

Nunca he vuelto a disfrutar de tal recibimiento. Hablando con un mozo a la mañana siguiente, le pregunté a que se debió tanta algarabía. Me dijo que le perdonara, pero es que a esas alturas ya dudaban de nuestra masculinidad. 

Chicas en Zion Club. Kuala Lumpur.
Chicas en Zion Club. Kuala Lumpur.

¡Vay por díos! ¡Pensaban que eramos gays!

Bueno, ¿y que pasó en la habitación? Finalmente  elegí a la dama de Hanoi. Y mi amigo, se quedó con la de Saigón. Félix puso una guinda al pastel al llegar y otra al amanecer. Yo, quizás debido al alcohol (o por la presencia de mi amigo en la cama de al lado), no conseguí estar a la altura y me tuve que rendir al Vietcong

Nos levantamos y, como caballeros que somos, invitamos a nuestras parejas a desayunar, las acompañamos a la salida y les pagamos el  taxi de vuelta.

No olvides reservar tu alojamiento en un hotel que permita chicas en tu visita a Kuala Lumpur, y no tengas pudor en volver acompañado. Infórmate antes si cobran algún extra por la compañía. Y quizá disfrutes de una ovación digna del mejor de los toreros.

¡Buen Viaje! 

 

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