De Surat Thani a Khanom. Por el sur de Tailandia.

La soledad no es algo que me inquiete ni incomode. Es más, el desapego que nace de la falta de compañía da placidez a tu alma. Los recuerdos se difuminan y el pasado parece lejano. No me pondré en plan ascético, pero sin duda, un retiro temporal te ayuda a ver la vida desde otra perspectiva. Hoy narraré brevemente mi paso por Surat Thani y Khanom en el sur de Tailandia.

Ko Lanta, Tailandia.
Isla de Koh Lanta en el mar de Andamán

Abandono Koh Lanta

Llevando varios días en Lanta, donde por estas fechas tres es multitud, y sin entablar un contacto amistoso de más de cinco minutos en los últimos 15 días, o quizá más, decido marchar a Surat Thani. Desde su aeropuerto volaré hacia Kuala Lumpur, ciudad que tengo idealizada por ser allí donde descubrí Asia.

La proximidad del reencuentro me anima y tras un penoso trayecto, timado por agencias de viajes (como otros tantos turistas), llego a Surat, conocida como “la ciudad de la buena gente”. No seré yo el que diga lo contrario, gente buena seguro que habrá allí (y mucha).

Koh Lanta. Tailandia.
Recorriendo la costa oeste de Koh lanta Yai

*Consejo: Si vais a reservar viaje para moveros de una ciudad a otra, ya sea en Tailandia o en otro país del sudeste asiático, NO hacedlo en el hotel, EVITAD las agencias e intermediarios. Sobre todo si vuestro presupuesto es bajo. Pero incluso si vais sobrados de capital, la que parece opción más cómoda puede convertirse en una pesadilla.

Me ha ocurrido en Todos los países que he visitado y sigo cayendo en la trampa. En Koh Lanta compré billete en el “resort” para ir directo a Surat Thani. Me era más cómodo que acercarme al embarcadero (a 10km), coger el ferri a Krabi y desde allí autobús hasta Surat. Pues bien, lo que debiera haber sido un trayecto de unas horas se convirtió en una pesadilla que duró toda una jornada.

Los turistas fuimos recogidos de aquí y allá, llevados a un “hub” o punto de reunión (en Krabi) donde estuvimos 5 horas y cuando llenaron el autobús (de sólo turistas) emprendimos finalmente la marcha. Todo el día perdido. Y doy por seguro que habiendo pagado de más.

Río Tapi. Surat Thani.Tailandia.
Pescando en el río Tapi que cruza Surat Thani

Llego a Surat Thani

Nada más apearme de la quinta furgoneta que cojo hoy, me dispongo al penoso trance (debido al cansancio) de encontrar el hotel, esta vez se me resiste. ¡Mierda! Debe de estar cerca, pero nada, que no lo encuentro. Finalmente un “amable anciano” me llama. ¡Ay! ¡Qué bien! Me quiere ayudar… Pues no, me ofrece habitación en otro hotel. Le digo que no puedo, que tengo reserva en este otro y se hace el loco negándose a dirigir mis pasos en la correcta dirección. ¡Qué te den! Finalmente lo encuentro, estaba a la vuelta de la esquina. Dudo en volver y decirle al viejo que lo encontré, ¡qué lo zurzan! Pero desisto, ¿para qué?

El hostal está bien, limpio, sencillo y regentado por gente amable, aunque ya no me fío de nadie y con posterioridad me mostrare recelosos injustamente con su servicio. Realmente se portaron bien. Pese a ejercer de agencia de viajes y excursiones, nos indicaron como encontrar el bus al aeropuerto cuando me habían mareado más de cinco mentirosos.

 

Por aquellas fechas me hospedé en un sencillo hostal (el más barato que encontré) llamado Room at Surat. A día de hoy no aparece en las principales plataformas de reservas en la red. Habitación limpia con baño compartido por 8€ 

Room at Surat. Hotel Surat Thani.
Room at Surat. Barato y básico hostal.

Surat Thani

Bueno, Surat Thani es una ciudad obrera de tamaño medio, parece mayor de lo que las guías indican. Tiene unos 125.000 habitantes y ni es vistosa ni bonita. Pero en el ambiente hay algo de autenticidad. Parece no estar mancillada por el turismo masivo pese a que es punto de paso de los que van a las islas. No obstante, la mayoría de mochileros van directamente del tren al embarcadero. Así que la ciudad  se deja disfrutar durante un par de días. Ofrece un bonito y no muy grande mercadillo nocturno donde degustar todo tipo de comidas, dulces, refrescos y frutas. Mi mayor goce en este lugar será recorrerlo, disfrutar de su bullicio y comer. También ofrece Surat un bonito parque en una isla fluvial, al cual se llega atravesando un par de puentes y que permite disfrutar de abundantes sombras y bonitas vistas al río donde los locales pescan a caña.

Mercado en Surat Thani
Mercadillo en Surat Thani. Comida barata y deliciosa.

Tras dos días ésto no da más de sí, y decido ir a Khanom, pequeña ciudad costera bañada por las aguas del golfo de Tailandia, y fue una gran idea.

De Surat Thani a Khanom. Donde la gente no se dice buena pero lo es.

Khanom son un par de calles atravesadas por un río pestilente y una preciosa playa de arenas doradas a la sombra de cocoteros. Por suerte, el desarrollo turístico de este bello enclave bañado por las aguas del golfo de Tailandia no es excesivo. Según las guías, existían planes para construir “resorts” por doquier y convertir esta bella zona en una alternativa a las islas. Después se pensó en transformarlo en centro vacacional para los trabajadores de la industria petrolera. De momento no se ha hecho, por lo que sigue siendo una opción tranquila a las “terribles” islas.

De Surat thani a Khanom. Muelle en Khanom. Tailandia.
Muelle en el río Khun Nom. Khanom.

Al llegar, el último servicio prestado por la furgoneta de Surat es dejarme a 2km de la ciudad para que coja un moto taxi . ¡Pues va listo! Me voy andando al hotel. Es un motel de carretera muy cómodo, limpio y nuevo (y barato). Rápidamente salgo a dar una vuelta, tomo unos fideos y veo que los precios son muy bajos.

 

La furgoneta para ir de Surat Thani a Khanom se coge en la estación  situada en la soi 31 de la avenida Talad Mai. Hay otra estación cerca en Talad Mai soi 3 que puede llevar a confusión. Para ir al aeropuerto hay una oficina en la misma calle principal: Talad Mai, donde para el autobús.  

Calle principal de Khanom. Tailandia.
Calle hacia el norte de Khanom

Observo que el pueblo esta bastante limpio, excepto el río, y lo que es mejor, la gente me saluda al pasar. Son frecuentes los “hello” y “where are you from?”. Hasta me llevan en moto de camino al hotel al regreso de la playa. Por la noche salgo a cenar a diferentes chiringuitos, un día arroz y otro fideos, cerveza del 7/Eleven y a dormir. A la vuelta de la cena, un paquidermo con su mahout pasea por la vía principal ofreciendo comida para el animal por unos baths. El elefante lleva una luz roja parpadeante en le culo.

Playa de Khanom
Esplendida playa en Khanom. Límpidas aguas y cocoteros.

Preciosa playa y comida barata en Khanom

El segundo día lo dedico a correr y pasear por la playa, tomando reconfortantes baños cada pocos metros. Los fondos arenoso de las orillas están repletos de una extraño animal que gracias a un amigo biólogo se que son erizos de arena. A la vuelta ducha y comida. Hoy tiro en dirección contraria y en un humilde puesto me invitan a sentarme a su mesa. Hay un anciano y otro tipo que parece ser esposo de la cocinera, gorda y rechoncha. Hablamos durante un rato sobre su ciudad, a la que alabo con educación y me cobran 20baths, los fideos más baratos de Tailandia. ¡Ya me siento casi local!

Erizo de arena
Erizo de arena “desenfocado”

Los día pasan raudos y tengo que volver a Surat Thani desde Khanom, donde me encontraré con un compañero de viaje. Me apetece, la soledad es buena, la compañía necesaria; y además nos vamos a mi querida Kuala Lumpur. Estoy entusiasmado.

Sin duda, recomiendo Khanom a las islas del golfo de Tailandia, salvo que seas un joven con ganas de emborracharte y drogarte en las infames fiestas de la luna llena. Ahora las hay también de la luna nueva y no sé si de cuarto menguante y creciente. El caso es tener una excusa para beber hasta el coma etílico entre la algarabía de jovenzuelos mochileros que hacen aquí lo mismo que en sus países de origen. 

De Surat Thani a Khanom. Playa.
Khanom beach. Hay baratos hoteles cerca de la playa.

En Khanom podrás hospedarte a lo largo de una larga playa de arenas doradas (a 4km del pueblo) o cerca del pequeño núcleo urbano en el que podrás congeniar más fácilmente con los nativos. la furgoneta probablemente te dejará a las afueras para que cojas un taxi. Si no te gusta andar no tendrás más remedio.

 

 

 

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