Mi novia vietnamita. Encontrar pareja en Vietnam.

Aunque ya hemos tocado el tema de ligar en el sudeste asiático en diferentes entradas, hoy voy a contar mi experiencia personal en uno de los países  en los que encontrar tu media naranja será más fácil. “Echarse” una novia vietnamita puede ser tan sencillo como encontrarla en tu país de origen o incluso más. Y además, casi seguro que será más bonita, delgada y femenina

Novia vietnamita

Este blog, como ya sabrás, versa sobre la vida nocturna en las principales capitales del sudeste asiático. Intento dar mi punto de vista e informar de lo que se cuece tras el ocaso en los bares de copas y barrios rojos de ciudades como Bangkok. Ni que decir tiene que éstos no son los lugares para buscar pareja, al menos una novia de verdad.

Si ya no cumples los 50 y estas de vuelta de todo, quizá no sea mala idea dejarte llevar por la vida fácil y sin ataduras de Pattaya. Por su barata cerveza, sus clubes y su efervescente vida nocturna. Allí podrás conocer bonitas mujeres a las que no les importa tu edad, ni tu incipiente calvicie.  Tampoco tu barriga (si la tienes) será un obstáculo. Siempre que tengas los pies en el suelo podrás mantener una relación entre lo amistoso y lo mercantil con una bella muchacha

Murphy's Law. LK Metro Pattaya.

Tarde o temprano terminarás por congeniar con una chica de bar con la que podrás mantener una relación que, pensándolo bien, no es muy diferente a la que mantiene el 95% de las parejas en occidente. Relación de conveniencia. Yo te doy compañía, sexo y amistad. Tú  me das dinero y seguridad. Estas relaciones con chicas de club, hablemos claro: “con prostitutas”, pueden terminar de varias formas:

-Contigo de vuelta en tu país habiendo pasado unas estupendas semanas.

-Siendo desplumado por una harpía sedienta de dinero.

-O casándote, comprando una casa en el pueblo de la chica y manteniendo económicamente a ella y a su familia

Sinceramente, pese a lo lamentable del hecho de que estas mujeres tengan que trabajar como meretrices para ganarse la vida y mantener a un padre, tíos o hermanos vagos y alcohólicos en alguna aldea del norte, no puedo más que recomendar el evitar a toda costa que estas relaciones con profesionales vayan a mayores. 

Saigón. HCMC. Vietnam
Ciudad de Ho Chi Minh o Saigón

Vietnam 

Bueno, tras el preámbulo, vamos a centrarnos en el tema que da título a la entrada. En encontrar novia vietnamita. ¿Merece la pena? ¿Es fácil? ¿Cómo lo hacemos?

Si ya has viajado por Asia, pero no a Vietnam, tengo que decirte que la cultura y mujer vietnamita son muy parecidas a la china. Quizás en Vietnam las costumbres ancestrales están más enraizadas. No habiendo sufrido la terrible represión de la llamada“revolución cultural” de Mao, la sociedad es si cabe más conservadora. Aunque sin duda, tras 10 siglos de presencia China en Vietnam, algo en común deben de tener ambas naciones.

Como en otros países de la zona, las diferencias entre las áreas urbanas ricas y las rurales pobres son enormes. En Vietnam, la ciudad de Ho Chi Minh es el mayor centro económico. Saigón ha sido el motor del país durante décadas. El gobierno vietnamita intenta una redistribución de la riqueza  que hace de Hanoi (en el norte), que como sabemos es la capital política, otra de las ciudades más prósperas. Da Nang, en el centro de Vietnam, ha experimentado un enorme crecimiento en los últimos años y sería otro foco de riqueza.

Estudiantes en el parque. Novia vietnamita.
Estudiantes de aquí para allá en el parque

En todas estas ciudades vamos a encontrar una amplia clase media trabajadora e incluso otra más pudiente y aburguesada que nada tiene que envidiar a la tuya misma. Es más, puede que al revés. También tenemos a los ricos, grandes empresarios y afines al régimen que no dudan en exhibir sus Ferraris y Lamboghinis entre la “marabunta” de motocicletas que circulan por las arterias de estas urbes.   

La lógica nos dirá que será en las zonas más deprimidas, en el campo y pequeñas ciudades”, donde podremos encontrar más fácilmente novia vietnamita. Sobre todo si somos hombre maduros. Puede ser, conozco varios casos de vietnamita-americanos que divorciados y ya mayores, han vuelto a su país para regresar con una joven muchacha como esposa. También son conocidas las historias de desgraciadas chicas del norte del país que son captadas y vendidas a ciudadanos chinos. 

Chicas con buffalo. Novia vietnamita

Pero sé, por mi experiencia, que todo es mucho más fácil. Si buscas pareja estable no hace falta que te vayas a la selva, ni a los arrozales del centro del país. La encontrarás en cualquier lugar. Y probablemente sea amor verdadero o al menos una amistad desinteresada. Creo que aquí será mucho más fácil que en Tailandia, al menos si no quieres pagar por tener una relación.

Mi novia vietnamita  

He de confesar que mis años de juventud ya pasaron, no soy viejo aún (todo llegará). Podríamos decir que empiezo esa etapa de la vida que llaman “madurez”. Soy delgado y me gusta el deporte. Me dicen, aunque no sé si será verdad, que aparento algunos años menos. Lo que sin duda es cierto es que no paso por un veinteañero. A estas alturas de mi vida no busco pareja, me gusta la libertad y la soledad. No llego a comprender del todo a quienes habiendo escapado de una relación tóxica ponen todas sus fuerzas y recursos en emprender una nueva, aunque los respeto. !Allá cada uno!

Chica vietnamita

Veo necesario el describirme superficialmente para haceros comprender que, sin buscarlo, el amor llama a tu puerta. Como ya dije en otra entrada, en el mundo solo hay hombres y mujeres (o casi) y ni proponiéndotelo vas a conseguir mantenerte aislado. Si viajas mucho, y si no deberías, habrás tenido ocasión de relacionarte con viajeras y nativas. Seguro que tendrás aventuras y romances que contar. Sobre todo si eres un viajero solitario. Si estás en casa detrás de la pantalla del ordenador siempre te quedarán los portales de citas y las redes sociales. A mí no me van.

Mi encuentro con Phuong

Hace ya unos años llegue casi por casualidad a Vietnam. No era mi destino, pero diversas circunstancias me llevaron allí, y más concretamente a Saigón.

Conocía poco del país. Me gusta documentarme sobre los lugares que visito pero aquí fue imposible, ya que llegué casi por sorpresa.

Tras abandonar el aeropuerto, cojo el autobús y me dirijo al barrio mochilero. Tengo hotel en la calle Bui Vien. Hospedaje barato y básico. Tras encontrarlo, no sin dificultades, me ducho y doy la vuelta de rigor por los alrededores.

Cerca del hotel hay un parque muy concurrido por jóvenes que parecen estudiantes de clase media y algunos turistas. Pero el primero que se me acerca es un travesti. ¡Vaya por dios! Llegado desde las islas del mar de Andamán en temporada baja, en las que paso días en absoluta soledad, podría hablar hasta con un varano. Así que decido pegar hebra. Nos sentamos en unas pequeñas sillas de plástico y tomamos un refresco. Me cuenta que se va a Nha Trang en unos días, que es un destino turístico muy bonito de la costa vietnamita (y lo es), me presenta a un par de amigos y charlamos hasta que pierdo el interés. Tras despedirme, camino unos metros y pronto soy asaltado por un grupo de estudiantes.

Quieren practicar inglés. Les digo que para eso mejor que se busquen un anglosajón. Pero me dicen que no importa. Que les valgo. Encantado, tomamos asiento y comienza el interrogatorio.

Parque 23-9 Saigón.
Practicando inglés

Cuando te encuentras con un vietnamita por primera vez te hará ciertas preguntas que pueden parecerte indiscretas. La primera será tu edad. Y no es extraño que sigan por tu trabajo e incluso tus ingresos. Y no hablo de una chica que pretende averiguar si eres caza mayor. Hablo de cualquier nuevo amigo con el que te tropieces. En Vietnam, el respeto es muy importante. La forma de dirigirse a una persona mayor que tú es diferente a la que se usa cuando es de tu edad. Tras hablar y contarles todo sobre mí, trato de saciar mi curiosidad.

Estábamos pasando un gran rato cuando otro grupo de estudiantes se acerca. No parecen bienvenidos. Mis nuevos amigos no quieren compartir su presa, pero finalmente ceden e incluso alguno decide marchar. Entre los nuevos hay una chica que escucha pero no pregunta nada. El tiempo va pasando, poco a poco los muchachos se van marchando y finalmente quedo a solas con la chica.

Recorriendo en moto saigón. Novia vietnamita.
Recorriendo en moto la ciudad

La joven estudiante se llama Phuong. Ha terminado empresariales este mismo año y su sueño es ir a hacer sus estudios de postgrado a América o Australia. Me cuenta que tiene un amigo europeo  y que acaba de cumplir 23 años.

Tras una larga y  entretenida charla compartimos redes sociales y quedamos para el día siguiente. 

El día amanece soleado y caluroso, pero la estación de lluvias está al caer y por la tarde el cielo se desploma sobre la ciudad.

Las calles quedan anegadas y mi nueva amiga vietnamita no puede acudir a su cita. Tampoco me lo tomo muy a pecho. Se lo habrá pensado mejor, pienso. Pero recibo una llamada de disculpa y me cuenta que le fue imposible llegar. Y quedamos para el día después.

A lomos de su ciclomotor descubriré rincones de la ciudad vetados al turista. Recónditos restaurantes donde solo acuden nativos, mercadillos locales de frutas y verduras, barrios en el extrarradio, centros comerciales, bares escondidos en un callejón, templos en los que la imito rezando frente a Buda incienso en mano. Los días pasan rápido y yo quiero marchar hacia el norte. 

En moto por saigón. Novia vietnamita.
Hora punta en Saigón a lomos de la Honda de Phuong

Phuong me recomienda el itinerario a seguir, y yo le hago caso. Llegaré hasta Hué y me daré la vuelta. La echo de menos y llevo varios meses de viaje que me tienen algo machacado.

Paso varias semanas más en Saigón disfrutando de su compañía y del vivir la ciudad como un ciudadano más. Sin las limitaciones que tu papel de turista te impone.

Phuong. Chica de clase media acomodada

A esas alturas aún no podía decir que Phuong fuera mi novia vietnamita. Ni mucho menos. Aunque, sin conocer las costumbres locales, sé que las mujeres del sudeste asiático (las regulares) son muy tradicionales y que aquí el contacto físico debe evitarse hasta que no se hayan creado lazos afectivos suficientemente fuertes.

En Vietnam, y más concretamente en Saigón, podrás tropezarte con tres tipos de muchachas:

1.Las prostitutas. Aunque nos son tan visibles como en Bangkog, las hay (ver la entrada sobre la vida nocturna en HCMC). Las encontrarás en clubes y discotecas y por el barrio mochilero.

Apocalypse Now Saigon.
Apocalypse Now Saigon.

2.Chicas de clase media/baja o trabajadora. Muchachas que trabajan en un supermercado, en una tienda de telefonía, en un banco. Suelen ser chicas tradicionales, aunque con una gran predisposición a relacionarse con un extranjero.

3.Chicas de clase media/acomodada. Los padres han prosperado significativamente y gozan de un nivel de vida igual o mayor al occidental. Más tradicionales, si cabe, que las anteriores.

Las muchachas del grupo dos serán las más accesibles y dispuestas a entablar una amistad. Aunque no descartes a las del tres. Mi novia vietnamita es de familia acomodada.

Río Saigon. Vietnam
Saigón desde el río

El cortejo en Vietnam

Aquí, como en cualquier otra parte, hay chicas más promiscuas y otras menos. Con suerte puedes ligar con una chica regular y tener premio la primera noche. Todo es posible en un país con más de 90 millones de habitantes.  Aunque esto no es la norma.

Las familias vietnamitas quieren ver a sus hijas casadas en la veintena. Si una chica se acerca a los 30 y se mantiene soltera ya empiezan a sospechar que algo raro pasa. La presión a la que se ven sometidas las mujeres por encontrar novio formal es enorme.

Por otra parte, sigue siendo (aunque en occidente nos de risa) muy normal que las chicas quieran llegar vírgenes al matrimonio. Cualidad también apreciada por sus futuros esposos.

Mujeres más bonitas del sudeste asiático.

Todo esto hará que tu futura novia vietnamita no te vea como un pasatiempo o un “rollete” de fin de semana. Si de verdad le gustas querrá un compromiso y si ve que eres un picaflor probablemente te dejará ir. Tras un tiempo de noviazgo tendrás que dar el paso o perderás a tu joven amiga. 

 Visto con los ojos de un occidental, en pleno siglo XXI, todo esto puede parecer algo del pasado. No hace tanto que en países como España no era muy diferente. Nuestros padres o abuelos vivieron experiencias prematrimoniales similares, para bien o para mal.

En mi caso, el cortejo fue largo. En realidad no quería estropear una bonita amistad. Tras volver a mi país mantuvimos el contacto a través de skype. Las videoconferencias a horas intempestivas, para alguno de los dos, eran de frecuencia diaria. Poco a poco la amistad dio paso a algo más y decidí volver a Vietnam al año siguiente.  

Excursión en moto desde Saigón
De excursión a Can Gio

Con el nuevo viaje nuestra relación se fortaleció. Románticos recuerdos de este segundo encuentro dejaron en mí una huella imborrable. 

Tras mi regreso a Europa ella marchó a estudiar al extranjero y nos volvimos a encontrar una vez más. A día de hoy nos queda la amistad y el cariño, lo que no es poco. Si no das el paso es difícil que mantengas una relación sentimental durante un largo tiempo.

En resumen. Ve despacio, disfruta del cortejo como si tuvieras quince años. No todo es llegar y besar el santo. Encuentra satisfacción de nuevo en los pequeños detalles. Besos, paseos, susurros al oído. Ármate de paciencia y se honesto. Si encuentras alguna chica más “espabilada” disfruta de una relación “occidental”. Si no es así, que será lo más frecuente, no desesperes, merece la pena.

Desde el río. Saigón.
Frente al río. Zona de besitos y arrumacos.

Y ¿Dónde van las parejas a gozar de la intimidad? Bueno, si sólo son “besitos”, arrumacos y algún juego de manos, suelen acercarse al distrito 2, justo en el meandro que el río forma. En la otra orilla frente a los muelles de donde parten los cruceros. Allí verás a las parejas disfrutar de su amor sin bajarse del ciclomotor.

Si ya se logró intimar al máximo, hay hoteles que alquilan habitaciones por horas a lo largo y ancho de la ciudad. Phuong me cuenta que algunas chicas no se quitan la mascara (esa que cubre la boca y que aquí llevan cuando van en moto) hasta que entran a la habitación 😉   

Y para los que quieran llegar, ver y vencer como Cesar, siempre les quedarán las muchachas de “saldo y esquina”. Qué de eso va este blog (se me estaba olvidando). 

Canal en Saigón.
Canal en Saigón

 

 

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